domingo, 3 de marzo de 2013

La virginidad en los hombres

Recordando mi adolescencia, me viene a la cabeza la mayor crítica de las mujeres a nosotros los hombres, que por antonomasia es "ellos siempre quieren sexo", o similares.  
       Como hombre que soy, afirmo que así es, siempre queremos sexo. Pero lo importante resulta ser que no es lo único que queremos. 
         La obsesión de los hombres  adolescentes es perder la virginidad, pues se trata de experimentar  algo nuevo que nos atrae y que nos convertirá en hombre. Seguro estoy de que la mayor obsesión a esa edad es  la de perder la virginidad. Una vez logrado, por supuesto, queremos seguir follando: ahora que ya sabemos lo que se siente, estamos encantados y queremos más. Todas las mujeres apetitosas que veamos querremos cogerlas y que prueben nuestra verga. 
         Sin embargo, no es la única prioridad. También nos agrada la  idea de encontrar una  mujer  especial, una mujer a la que no sólo coger, sino también con la que poder divertirse, que queremos tener a nuestro lado, por la que nos preocupamos y cuya ausencia nos fastidia. 
         Para lograrlo intentaremos conseguir a aquéllas hembras por las que sentimos atracción e intentaremos flirtear. Encontrada y cortejada la afortunada, el  mayor  problema a estas edades es su indisposición para practicar el sexo: no está preparada (como suelen decir). Surge aquí el problema entre ambos sexos. Los pensamientos intrínsecos más comunes a nuestra naturaleza son lo siguientes: 
  • Confusión: si me quiere, ¿por qué no quiere sexo? Pensamiento que concluye en alguno de los siguientes.
  • Rendición: si no es capaz de complacer mis necesidades, se lo hago saber y si no está dispuesta, adiós y a por otra. 
  • Aceptación: comprendo que no esté preparada, puedo esperar a que lo esté para mantener relaciones sexuales con ella. 
 Mi consejo  está relacionado con el tercer punto. Ambos tienen que comprender al otro: 
  • El hombre ha de entender que la hembra no esté preparada, tiene miedo, quiere asegurar que realmente se trata del hombre adecuado. No va a entregarse en lo más intimo hasta aclarar sus dudas y sentimientos. En realidad, esta decencia es valorada por los hombres, ya que si no fuese así, seguramente esta mujer ya habría sido utilizada por muchos otros y esto no nos gusta. 
  • La mujer ha de comprender las necesidades fisiológicas del hombre, de este modo, si no está dispuesta a complacerle, deberá respetar la decisión de que busque a otras mujeres que le ofrezcan aquello a lo que ella aún no está preparada. No se trata de una traición, simplemente consiste en la mejor opción para no presionarla. 
Si eres mujer y tu novio se acuesta con otras... no te preocupes. Él te sigue queriendo igual, sólo necesita experimentar otros cuerpos, saciar sus impulsos y desahogarse. Pero luego volverá a tu lado, porque tú eres la mujer a la que ama, a la que siempre cuidará y protegerá.

Escribiendo esto, recuerdo a cierta moza del pueblo de cuando era adolescente. Aquella que era conocida entre todos los chicos jóvenes de mi edad por su disposición y conformidad a satisfacernos a la mayoría de los desafortunados sin novia o con novia preparada o no.  La dueña de las virginidades de la mayoría de los que la adueñaban.  
    

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